
Mattaku Saikin no Tantei Tokitara, o como se le conoce en inglés, Detectives These Days Are Crazy es todo lo que no debería ser un anime de detectives y es poco lo que necesita para convencerte que eso esta bien. Dirigido por el talentoso Rion Kujo, promete sacarte más de una carcajada con su mezcla única de comedia ligera y toques detectivescos. Basado en el manga homónimo de Masakuni Igarashi, que lleva causando risas desde 2016 en la revista Dengeki Maoh, el anime arrancó en julio de 2025 con una temporada de 12 episodios, cada uno de 24 minutos de pura diversión. No esperes un thriller de esos que te hacen devanarte los sesos como Death Note o Detective Conan; aquí los casos son más bien una excusa para que los personajes desplieguen su encanto y su humor absurdo. La serie, producida por LIDENFILMS, combina un estilo visual vibrante con un guion que no se toma nada demasiado en serio, y eso es exactamente lo que la hace brillar. Te vas a divertir, más que ponerte a pensar. Nadie quiere que trates de estar a la par del detective ni que resuelvas el caso antes que él. Quieren que te sientes y te rías un poco con los clicces del género trastocados. Los diálogos chispeantes y las situaciones exageradas te harán olvidar cualquier idea de un anime de suspenso profundo; esto es comedia en estado puro, con un toque de nostalgia por los detectives de antaño y un guiño a lo ridículo que puede ser el presente. Si buscas algo que te saque una sonrisa sin complicaciones, este anime es tu boleto ganador. Y con personajes que rápidamente se te hacen simpáticos como un detective desfasado y una asistente que parece salida de un circo, ¿quién necesita más suspenso que el de preguntarse qué locura vendrá después?
La historia nos cuenta las desventuras de Keiichirō Nagumo, alguna vez un detective prodigio, que en su adolescencia resolvía casos como si fuera Sherlock Holmes con un batido de fresa en la mano. Pero ahora, a sus 35 años, Nagumo es un desastre: con caderas doloridas, una agencia en quiebra y cero ideas de como ha cambiado el mundo a su alrededor. Ni siquiera sabe que es un smartphone. Su vida es un chiste, de los malos. Pero todo cambia cuando Mashiro Nakanishi, una estudiante de instituto con más energía que un huracán, una verdadera fuerza de la naturaleza, irrumpe en su oficina solicitando de manera amable pero muy obligatoria, el convertirse en su asistente. ¿Quién es esta chica? ¿De dónde saca su entusiasmo desbordante y su misteriosa «técnica de almacenamiento» que le permite cargar con toneladas de objetos absurdos? ¿Y por qué dice que ha estado entrenando mucho para este momento? (si, algo de misterio real carga Mashiro… porque en medio de tanto relajo hay trama que desarrollar). La serie no se anda con rodeos: es irreverente, con pinceladas de absurdo que hacen que cada caso, desde infidelidades hasta misterios de poca monta, o buscar gatos, sea una excusa para el caos y no sepamos como cuernos se va a arreglar ese lio. Recuerda: no te puedes preguntar por qué Mashiro tiene en su peinado un lanzallamas escondido. Solo tienes que aflojar y dejar fluir. Aflojar y dejar fluir. Aflojar y dejar fluir. Nagumo, interpretado por Junichi Suwabe, y Mashiro, con la voz de Kana Hanazawa, forman un dúo que choca generacionalmente pero termina funcionando, en la complementación que ambos consiguen. Ya sea porque Mashiro es realmente talentosa como investigadora o porque el talento de Nagumo sigue ahí, solo que él no se ha dado cuenta.

[…] donde debería ser más sencilla su labor: «penetrarnos» con sus premisas. Vamos, que ni Shimoneta es tan […]